Por alguna razón este cuatrimestre la asignatura que más me está gustando (por ahora, cuando haya que estudiarla en serio será otro tema que no viene al caso) es la neurocirugía, así que he decidido empezar con ella. Puede que el hecho de que tuviera el libro de dicha asignatura cerca en el momento de sentarme a escribir haya influido en algo. Puede.
La hipertensión intracraneal (HIC) es un aumento de la presión intracraneal (nunca se lo hubieran imaginado, ¿verdad? Soy una caja de sorpresas). En el interior del cráneo tenemos tres sustancias: el cerebro en sí, la sangre (recorriendo sus vasos feliz y libremente si todo va bien) y el líquido cefalorraquídeo (LCR de ahora en adelante). Como bien sabemos, el cráneo es inexpandible, está limitado por huesos que, en condiciones normales, no se van a mover. Por tanto, cualquier aumento de cerebro, sangre o LCR podrá producir una HIC.
No voy a ponerme a explicar qué puede producir un aumento de estas sustancias, hoy me apetece más centrarme en el cuadro clínico.
Personalmente, el primer síntoma que se me ocurriría en una HIC es dolor de cabeza, alias cefalea. Más que nada porque eso de tener algo apretando el cerebro no suena a cómodo. Aunque el cerebro no duele. Solo tienen que recordar la escena de Hannibal en la que tranquilamente se come el cerebro de su huésped. Para quien no lo haya visto y tenga curiosidad, o para aquellos que quieran recordarla, tienen la escena en Youtube. No se puede decir que sea agradable. Para nada. Tras este inciso, el cerebro no duele. Lo que duele es el estiramiento de los vasos: las arterias y los senos venosos.
Así que empecemos. Personalmente, el primer síntoma que se me ocurriría en una HIC es dolor de cabeza, alias cefalea. Más que nada porque eso de tener algo apretando los vasos del cerebro no suena a cómodo. Estas cefaleas son pulsátiles y aparecen sobre todo por la mañana.
Otro síntoma importante son los vómitos. Se producen por el aplastamien… digo irritación (seamos un poco técnicos) del X par craneal, el nervio vago. Los pares craneales son unos nervios que salen del cerebro y hacen cosas varias, desde fruncir la frente hasta la digestión. Son unos señores importantes.
También nos encontraremos con un edema de papila. Importante. Esto significa que las venas de la retina se ingurgitan y, al estar dificultado el paso de la sangre, se produce un edema secundario. La ingurgitación venosa es consecuencia de la transmisión de la presión aumentada a través de la vaina del nervio óptico (el maravilloso mundo de las propiedades de los fluidos, como el mantenimiento de la presión en todos sus puntos). Si este aumento de presión se mantiene durante mucho tiempo puede llevar a una pérdida de visión por la atrofia óptica, cosa que no queremos.
Por último tenemos la visión doble, alias diplopia. Esta se produce por la afectación del VI par craneal, alias nervio abducens, alias motor ocular externo, alias abducente; que se encarga que los ojos puedan mirar hacia el exterior. Creo que es fácil imaginar qué ocurre cuando un ojo mira más hacia el exterior que otro.
Y aquí lo dejo por ahora. Que les vaya bonito.
Bibliografía:
Introducción a la neurocirugía. Coca JM, Izquierdo JM
Medicina interna. Farreras, Rozmán
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